viernes, 19 de junio de 2015

La Degustación - Sentidos Involucrados: La Vista

Como se dijo antes, degustar un vino es analizarlo, estudiarlo, describirlo, saberlo apreciar, disfrutar de sus cualidades y de las sensaciones que produce; involucrando sentidos básicos como la vista, el olfato, el gusto. y ciertas sensaciones táctiles, buscando la identificación de sus cualidades y defectos, para realizar una calificación del producto.

La Vista:

Es el primer sentido que participa en la degustación y que incide en la primera apreciación que se tendrá del vino. Por ello es necesario que las botellas y copas estén limpias, bien visibles, sin objetos que las cubran ni otras decoraciones, bien iluminadas y contra un fondo plano y claro.

La observación del vino es muy importante para dictaminar el estado del mismo. El aspecto nos adelanta algunos de sus atributos.

El examen del color y la transparencia permite conocer gracias al color y al matiz, la edad del vino o el procedimiento de elaboración. La intensidad anunciará lo que será la estructura, el volumen y su sabor final en la boca.


El vino deberá estar siempre claro, jamás turbio o brumoso. La intensidad colorante de un vino permitirá prejuzgar su cuerpo, y su edad.




Para analizar el color de un vino es necesario observarlo sobre fondo blanco, en lo posible con una fuente de luz adecuada cerca. Inclinando la copa unos 45 grados, podemos observar reflejos del color en el borde del líquido, llamado menisco.

Los blancos suelen tener el mismo color en toda la superficie, pero los tintos tienen el menisco más claro. 

En el caso de los vinos tintos el color se va perdiendo gradualmente con la edad, cuando jóvenes poseen un color rojo-violeta, luego tornan a rubí y cuando tienen varios años alcanzan un color terracota.

Los reflejos azulados granates o violáceos son pues indicios de juventud, lo mismo si el vino se ve muy fluido y con ligera espuma al agitarlo, o si es luminoso y brillante, todo esto está íntimamente relacionado con su mayor acidez.

Si el vino es algo más claro con un borde parecido al color del ladrillo o teja, es una señal de vejez, de un vino añejo. Los pigmentos oscuros (antocianos) se sustituyen por los pigmentos marrones (los taninos) que dejan en la boca una sensación más suave y menos amarga.

A su vez si se ve denso y "espeso" con lágrimas en las paredes de la copa, es un indicio de que tiene más glicerina y, por lo tanto, más alcohol.

Por otro lado, los vinos blancos también varían desde casi descoloridos, a un verde pálido para finalizar en un amarillo intenso. Tonos castaños en un vino blanco indican que se ha maderizado y se ha oxidado en exceso.

Luego de determinar el análisis de color e intensidad, se recomienda imprimir a la copa un movimiento giratorio suave y observar cómo el vino se adhiere al cristal y luego escurre volviendo a su posición de reposo.


Es lo que se conoce como examen de las lágrimas o piernas: el número de éstas, su tamaño, la rapidez de formación y deslizamiento, nos darán el contenido en glicerina, alcohol y azúcar. 
El volver al reposo lentamente y dejando los bordes marcados, indica un vino bien estructurado y con buen alcohol. Si no se marcan los bordes, se trata de un vino ligero y seco, liviano, joven (o muy, muy viejo).
Si la formación de lágrimas no cesa, se trata de un vino de guarda.

El grosor y número de estrías indican aproximadamente la graduación alcohólica del vino: si las estrías son gruesas y separadas, su tenor alcohólico es mayor que cuando son finas y delgadas.

Tres descripciones que no deben faltar a la hora de definir desde lo visual un vino son color, intensidad  y aspecto

Aquí van algunos ejemplos, y algunos "tips" para considerar a la hora de practicar en la degustacion de vinos.
Observando el vino:

1) Verificar la limpidez mirando el vino delante de una fuente de luz.

2) Sobre fondo blanco en la mesa, apreciar el grado de transparencia, deslizando una imagen, un objeto o un dedo entre el vaso y el fondo.

3) Notar la intensidad del color y si es viva o apagada.

4) Identificar la coloración recurriendo a analogías: cereza, grosella...tirando más o menos hacia el marrón, etc . Recordar la importancia y la significación de los colores violetas sobre el estado de capacidad de conservación de los vinos. Subrayarlos cuando existan.

5) Aspirar rápidamente y verificar si la intensidad global de los aromas está en relación con la de color.

Ayudas -descriptores- para describir visualmente:

En cuanto a los colores:

Blancos:
Incoloro - Amarillo pálido - Amarillo verdoso - Amarillo limón - Pajizo - Amarillento - Topacio - Oro pálido - Oro verde - Oro viejo - Dorado - Hojas secas - Agua de castañas - Maderizado - Pardo - Ambar - Cobrizo - Pardusco - Caoba - Caramelo 

Rosados:
Champagne - Rosado - Clarete - Rosa violeta - Rosa peonia - Rosa cereza - Rosa frambuesa - Rosa carmín - Rosa anaranjado - Salmón - Piel de cebolla

Tintos:
Rojo claro - Rojo oscuro - Rojizo - Rojo violeta - Rojo amapola - Rojo cereza - Rojo grosella - Rojo sangre - Rojo ladrillo - Rojo marrón - Carmín - Rubí - Granate Bermellón - Púrpura - Violeta - Violáceo - Azul - Negro - Teja - Ojo de perdiz - Ocre - Café - Pajizo

En cuanto a la Intensidad y al Aspecto:

Brillante - Cristalino - Límpido - Limpio - Fangoso - Quebrado - Tosco - Sospechoso - Mate - Nebuloso - Opaco - Sucio - Turbio - Velado


Ejemplos de aplicación:

Claro o Cristalino: No contiene nada suspendido ni precipitado. Al ser atravesado por la luz parece brillar. Normalmente sucede en vinos jóvenes.

Ligeramente turbio: Contiene algún precipitado que se aprecia con facilidad.

Turbio: Contiene material precipitado en cantidad considerable.

Mate: El color es apagado y sin brillo sucede muchas veces con vinos con muchos años de guarda.


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