Taninos:
Ante todo la presencia de taninos.
Ya dijimos que los taninos son sustancias contenidas en el hollejo (piel) y semillas de la uva, que otorgan al vino color y cuerpo. Asimismo existen otros tipos de taninos, los pirogálicos, otorgados al vino por la madera de roble nueva. Estas sustancias, denominadas científicamente fenólicas, otorgan esa conocida sensación de aspereza en los tintos y son un elemento esencial en el potencial de guarda del vino.
Ya dijimos que los taninos son sustancias contenidas en el hollejo (piel) y semillas de la uva, que otorgan al vino color y cuerpo. Asimismo existen otros tipos de taninos, los pirogálicos, otorgados al vino por la madera de roble nueva. Estas sustancias, denominadas científicamente fenólicas, otorgan esa conocida sensación de aspereza en los tintos y son un elemento esencial en el potencial de guarda del vino.
Si se trata de un vino de cuerpo, llenador y levemente secante, se suavizará y mejorará con la guarda. Cuando el vino envejece, los taninos tienden a suavizarse y redondearse.
Acidez:
La acidez que presenta el vino. Es un punto fundamental para decidir, debe ser levemente ácido pero que no llegue a molestar, esto lo mantendrá vivo mientras envejece.
Grado alcohólico:
Los grados de alcohol que indica la etiqueta, no deben ser inferiores a 12,5 ° ya que con la guarda éstos bajan por evaporación y finalmente se encontrará con un vino flácido
Como regla general, un gramo de alcohol equivale a 7 calorías. Si definimos como copa de vino estándar, una de 10 cl., una copa de un vino de 12,5 grados contiene 12,5 gramos de alcohol u 87,5 calorías.
Corcho:
El corcho debe ser de buena calidad y largo. Las botellas con corcho desmembrados o muy cortos no soportarán una guarda, ya que permitirán el ingreso de oxígeno a la botella.
Por lo tanto, antes de entrar en las consideraciones específicas de la guarda, tenga en cuenta que no cualquier vino se puede guardar.
En este sentido:
La mayoría de los vinos blancos no se deben guardar y hay que disfrutarlos jóvenes y gozar de su frescura.
Entre los vinos argentinos, los varietales tintos que soportan más tiempo de guarda, son el Cabernet Sauvignon, el Malbec y el Syrah (y genéricos donde participan mayoritariamente estas variedades), en lo posible con crianza en roble.
Por otra parte, en la actualidad, la tecnología y el cuidado en el viñedo, permiten que vinos de cierta juventud se presenten muy equilibrados. No vale la pena guardar vinos que están aptos para tomar ahora.
Un consejo final: cuando elija el producto a guardar, nunca compre una sola botella. Como mínimo una caja. Vaya testeando de vez en cuando la evolución del vino, hasta determinar su punto óptimo. Así, cuando el vino haya alcanzado su esplendor, dispondrá de varias botellas para disfrutar. En ese momento, compra una botella del mismo vino, pero de la cosecha que se venda en ese momento en los comercios. Compare ambos vinos, después me cuenta.

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