El
"espejo", o cara interior del corcho también nos dará información.
Cuanto más lisa y menos impurezas tenga, mejor es el corcho. Al abrir la
botella, cuanto más limpia, seca, esté la pared del corcho, mejor ha sido su
capacidad aislante.
A menudo, al
encorchar la presión de la entrada del corcho expulsa pequeñas cantidades de
vino que merman su capacidad aislante e higiénica.
Si nos
encontramos pequeños cristales en el espejo del corcho al abrir la botella, no
hay que preocuparse. Son "bitartratos", creados por la cristalización
natural del ácido tartárico después de un enfriamiento del vino y se encuentran
mas a menudo en los tintos que en los blancos ya que en estos últimos se suelen
eliminar con en el tratamiento de frío previo al embotellado.
Estos cristales
son elementos naturales, como por ejemplo los sedimentos creados por los
taninos con el paso del tiempo en botella y no deben preocuparnos. Algunas
bodegas, por cuestiones más comerciales que de otra índole, filtran los vinos
para que esto no ocurra y lo consumidores menos informados piensen que tiene un
defecto.
Si al probar el
"vino sabe a corcho" se deberá probablemente a la contaminación del
vino con sustancias del corcho. Con el tiempo el corcho se ve atacado por el
vino y el efecto de los cambios de temperatura en el mismo. Además, cuanto más
mojado este, más fácil será que esto ocurra.
A menudo se cree
que la cápsula, la cubierta del corcho y parte del cuello de la botella, se
coloca para proteger el corcho y, en definitiva, el vino. Sin embargo, su
utilización responde a finalidades eminentemente estéticas y decorativas, la
cápsula nada podría hacer para prevenir o solucionar el efecto de un corcho
defectuoso. En bodega las botellas se almacenan sin capsula.
Ademas el poder "ver" el corcho (aún del lado del exterior) nos puede dar una idea del estado del mismo y de la evolución que el vino esta teniendo en su interior, pero la estética pesa a la hora de la venta y las capsulas son también un motivo visual que pesa en la elección en góndola.
Por ultimo, hablando
de cápsulas, un consejo mas: cuando abramos una botella para consumirla, se debe cortar la cápsula por debajo del borde grueso (anillo)
del cuello de la botella. Muchos perforan la misma con el sacacorchos y "arrancan" el mismo a través de la cápsula dejando expuesto al vino al contacto con los restos de esta última.
Este es un tema, no solo estético si no
fundamentalmente higiénico, ya que las buenas cápsulas suelen estar
compuestas de distintas aleaciones de plomo (o estaño, y en las de menor calidad se utiliza plástico) siendo estos metales altamente tóxicos, por lo que debemos evitar su contacto con el vino.

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