viernes, 19 de junio de 2015

La Degustación - Fases y sentidos

El gusto del vino y la mayor o menor satisfacción que este le depara al consumidor, como todas las cosas, son totalmente subjetivos. Por ello, el ritual que comienza quitándole el corcho a una botella de vino y continúa con su degustación, es un acto individual.

Si bien existen reglas claras que se deben seguir para degustar un vino, al ser el acto de degustar igual al de "gustar", la manera de "gustarlo" es propia de cada uno, de acuerdo a lo que se estime más placentero.

Una de las mayores dificultades de la degustación se encuentra en el hecho de lograr la identificación y adecuada descripción de estímulos olfativos y/o degustativos.
Describir el gusto de un vino es algo sumamente complejo, tanto como describir el gusto del tomate, o el del café.

La degustación requiere pues de una serie de facultades sensoriales y sobre todo, atención; este último factor es básico, ya que es el que diferencia el consumo de la degustación.

Sólo la constante prueba de vinos, y el almacenamiento de sus distintos matices en nuestra memoria, permitirán conocerlos. Un buen ejercicio para comenzar a degustar vinos consiste en poner atención a las sensaciones que nos provocan los productos que bebemos o comemos a diario.

Las fases de la degustación son básicamente tres:

ü       Excitación o Estimulación: consiste en recibir los estímulos sobre los sentidos, los colores, aromas y gustos, que son recogidos por las terminales nerviosas y trasmitidos al cerebro, que ordena, analiza y compara éstos estímulos y sensaciones.

ü       Comparación o Identificación: en base a testimonios que se recuerdan y siempre con un patrón de similares características, los estímulos son identificados solamente si se tiene un conocimiento previo de ellos, de lo contrario no habrá reconocimiento.

ü       Juicio: Consiste en describir, con términos adecuados, el producto y las sensaciones que produce. Es un ejercicio eminentemente subjetivo.

Lo invitamos a iniciarse en la degustación paso a paso del vino y, si Ud. ya es un conocedor, a repetir esta técnica que tanto tiene de rito para los que saben disfrutar de las cosas buenas de la vida.

En una cata vertical se catan a la vez distintas añadas del mismo vino, mientras que en una cata horizontal en cambio, se catan vinos de la misma añada que habitualmente son además de la misma zona o variedad de uva.



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