Por el maestro Miguel Brascó:
Disfrutar del
vino no es un arte exclusivo para eruditos ni dotados sensoriales. A
continuación encontrará 10 reglas básicas muy útiles, que debe conocer. Nada
más y nada menos. Lea atentamente y póngalas en prácticas.
1 Préstele atención, compañero.
Pare de
conversar, no se distraiga con lo que ocurre a su alrededor, olvídese de Freddy
Storani y concéntrese en la copa que tiene delante suyo. Con su lenguaje de
colores, aromas y sabores el vino trata de comunicarse con usted. Si le presta
la razonable atención no le costará demasiado descifrarlo.
2 El color se mira de arriba para abajo
No explore el
color mirando el vino a contraluz. Incline la copa sobre el mantel blanco y obsérvelo desde arriba. El vino toma la forma de una lengua. El color se
aprecia mejor en su punta más delgada. Sus tonos van del morado muy oscuro de
los grandes Syrah hasta el dorado esmeraldino de los Chardonnay.
3 La mitad del disfrute son los aromas
Gire el vino en
la copa para que suelte sus volátiles efluvios aromáticos. Luego respírelos con
olfateos cortos, no aspiraciones profundas. Mucho trabajo se tomó el enólogo
para enfatizarle los aromas de la fruta, la madera, los hálitos de sus
fermentaciones. Tomar un vino sin respirarlo antes es un desperdicio.
4 El vino es placer no acertijo de aromas
El vino huele a
vino, a sea a las uvas que le dieron origen, los hálitos de la fermentación, la
madera donde maduró y las sabidurías aromáticas de la edad si fue añejado.
Disfrute lo más profundo esas fragancias por las fragancias mismas, sin
llevarle el apunte a los snobs que tratan de explicarle olor a qué otras cosas
tiene el vino.
5 Haga un buen buche sin mirar a quien
No se trague el
vino derecho viejo cual gauderio sediento tras larga galopada. Ponga un sorbo
en su boca y haga un buen buche para que sus sabores procuren intimidad con las
papilas gustativas con que nos dotó el buen Dios. Si señora chic desde mesa
vecina le echa mirada crítica por el buche, diga "escusemúa madam"...... y no dé bola.
6 Esquive juegos adivinatorios
No pierda tiempo
tratando de acertar vino de qué cepa, zona, año o marca está tomando. Toda esa
información está clarita en la etiqueta de la botella, léala ahí y a otra cosa. El vino no es un juego para
seudo connaisseurs sino un elemento fundamental para disfrutar más intensamente
el placer gourmet de la comida.
7 Temperatura ni muy muy ni tan tan
Servir el vino
blanco casi helado le destruye el aroma y achata su paladar. Resístase a esa
manía y tome sus blancos apenas refrescados. Esquive también el snobismo
afrancesado de amainar con hielo la enjudia alcohólica de nuestros tintos. El
alcohol no es un defecto sino mérito virtuoso de soles impetuosos y cielos
cristalinos.
8 Combine bien los vinos y los platos
Para esto no hay
tablas ni sugerencias periodísticas o pautas de contraetiquetas que sirva para
un pomo. Deje actuar la propia intuición y sus absolutos gustos personales. Un
vino se combina con cualquier plato que su paladar lo reconozca como armónico.
¿ A usted le gusta tinto con pescado? Entonces tome tinto con pescado.
9 Sirva tabla de quesos antes del postre
El mejor vino se
toma siempre con el plato principal, en general el último. Entre ese plato y el
postre es bueno tener quesos que permitan terminar el vino todavía restante en
copas o botellas. Porque los sabores dulces del postre serán probablemente
incompatibles con ese vino y seria triste desperdiciarlo.
10 Tome buen vino, no marcas última moda
Haga en su casa,
cada tanto degustaciones a ciegas donde pruebe cuatro o cinco vinos sin saber
cuál de ellos es qué marca. Vaya conformando así una nómina de predilectos. Los
suyos, no son los impuestos por la moda o inducidos por la publicidad o las
recomendaciones genuinas o tal vez no tanto, de tanto pseudo gurú que anda por
ahí.
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