viernes, 19 de junio de 2015

Decálogo del Vino Degustado de Manera Inteligente (de Miguel Brascó)

Por el maestro Miguel Brascó:

Disfrutar del vino no es un arte exclusivo para eruditos ni dotados sensoriales. A continuación encontrará 10 reglas básicas muy útiles, que debe conocer. Nada más y nada menos. Lea atentamente y póngalas en prácticas.

1 Préstele atención, compañero.

Pare de conversar, no se distraiga con lo que ocurre a su alrededor, olvídese de Freddy Storani y concéntrese en la copa que tiene delante suyo. Con su lenguaje de colores, aromas y sabores el vino trata de comunicarse con usted. Si le presta la razonable atención no le costará demasiado descifrarlo.

2 El color se mira de arriba para abajo

No explore el color mirando el vino a contraluz. Incline la copa sobre el mantel blanco y obsérvelo desde arriba. El vino toma la forma de una lengua. El color se aprecia mejor en su punta más delgada. Sus tonos van del morado muy oscuro de los grandes Syrah hasta el dorado esmeraldino de los Chardonnay.

3 La mitad del disfrute son los aromas

Gire el vino en la copa para que suelte sus volátiles efluvios aromáticos. Luego respírelos con olfateos cortos, no aspiraciones profundas. Mucho trabajo se tomó el enólogo para enfatizarle los aromas de la fruta, la madera, los hálitos de sus fermentaciones. Tomar un vino sin respirarlo antes es un desperdicio.

4 El vino es placer no acertijo de aromas

El vino huele a vino, a sea a las uvas que le dieron origen, los hálitos de la fermentación, la madera donde maduró y las sabidurías aromáticas de la edad si fue añejado. Disfrute lo más profundo esas fragancias por las fragancias mismas, sin llevarle el apunte a los snobs que tratan de explicarle olor a qué otras cosas tiene el vino.

5 Haga un buen buche sin mirar a quien

No se trague el vino derecho viejo cual gauderio sediento tras larga galopada. Ponga un sorbo en su boca y haga un buen buche para que sus sabores procuren intimidad con las papilas gustativas con que nos dotó el buen Dios. Si señora chic desde mesa vecina le echa mirada crítica por el buche, diga "escusemúa madam"...... y no dé bola.

6 Esquive juegos adivinatorios

No pierda tiempo tratando de acertar vino de qué cepa, zona, año o marca está tomando. Toda esa información está clarita en la etiqueta de la botella, léala ahí  y a otra cosa. El vino no es un juego para seudo connaisseurs sino un elemento fundamental para disfrutar más intensamente el placer gourmet de la comida.

7 Temperatura ni muy muy ni tan tan

Servir el vino blanco casi helado le destruye el aroma y achata su paladar. Resístase a esa manía y tome sus blancos apenas refrescados. Esquive también el snobismo afrancesado de amainar con hielo la enjudia alcohólica de nuestros tintos. El alcohol no es un defecto sino mérito virtuoso de soles impetuosos y cielos cristalinos.

8 Combine bien los vinos y los platos

Para esto no hay tablas ni sugerencias periodísticas o pautas de contraetiquetas que sirva para un pomo. Deje actuar la propia intuición y sus absolutos gustos personales. Un vino se combina con cualquier plato que su paladar lo reconozca como armónico. ¿ A usted le gusta tinto con pescado? Entonces tome tinto con pescado.

9 Sirva tabla de quesos antes del postre

El mejor vino se toma siempre con el plato principal, en general el último. Entre ese plato y el postre es bueno tener quesos que permitan terminar el vino todavía restante en copas o botellas. Porque los sabores dulces del postre serán probablemente incompatibles con ese vino y seria triste desperdiciarlo.

10 Tome buen vino, no marcas última moda

Haga en su casa, cada tanto degustaciones a ciegas donde pruebe cuatro o cinco vinos sin saber cuál de ellos es qué marca. Vaya conformando así una nómina de predilectos. Los suyos, no son los impuestos por la moda o inducidos por la publicidad o las recomendaciones genuinas o tal vez no tanto, de tanto pseudo gurú que anda por ahí.


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